Con demasiada frecuencia nos imponen una supuesta realidad, y ocultan esos pequeños detalles que marcan la diferencia.
sábado, 14 de julio de 2012
De lo admirable a lo abominable
La esencia del ser humano, su potencial y su libre albedrío le convierten en el ente más maravilloso del universo conocido al ser capaz de optar entre las ilimitadas acciones capaces de inventar su cerebro. De ese modo el mismo ser humano tiene la potestad de protagonizar las más admirable de las acciones, quizás entregando heroicamente su vida para salvar, de modo altruista, la de un semejante, o la más abominable, por ejemplo eliminando a los hijos de su pareja. Sin duda el primero de los acontecimientos está motivado por nuestra capacidad de amar, y todas las emociones positivas que ello suscita con respecto a la solidaridad y el acercamiento a todo aquello que nos rodea, mientras que el segundo suceso suele estar motivado precisamente por alguna causa opuesta a lo que nos acerca a nuestro entorno: odio, temor, egolatría, ambición sin límites o desprecio son algunos de sus ingredientes habituales que, impregnados de soberbia o mezquindad producen auténticos estragos entre los especímenes de la raza humana.
Acordemos, para catalogar el nivel de admiración o abominación, que una u otra sean mayores cuanto a mayor número de humanos afecte el acontecimiento o suceso. Así la evolución social histórica ha encumbrado a la democracia, y por ende a los políticos, a la cúspide de los personajes que pueden provocar las máximas cotas a admirar o abominar, dada su influencia en las leyes y normas que han de regir a sus pueblos.
Para concretar con un ejemplo, dentro de las tendencias económicas y socio-políticas actuales se podría considerar en la cumbre de lo admirable la actuación del presidente socialista francés, François Hollande, que junto a su partido han desafiado a imposiciones y tendencias reduciendo la edad de jubilación desde los 62 a los 60 años, subiendo los impuestos a quienes más tienen y anulando la subida del IVA en dos puntos programada para el próximo octubre por su antecesor.
En medio de esta escala de evaluaciones, quizás por lo ambiguo del evento, se encuentran las lágrimas de la ministra de trabajo italiana, Elsa Fornero, al anunciar, el pasado cuatro de diciembre, las drásticas restricciones presupuestarias que afectarían al pueblo italiano. Su rostro lloroso, sincero o no, fue portada de todos los noticiarios para que quien así lo quisiera, se creyera o no, aquel "lo hago, pero me jode" oculto tras las lágrimas.
En lo que no cabe ninguna duda es en la actitud de los diputados del PP al ovacionar y aplaudir a su líder y presidente español, Mariano Rajoy, el pasado miércoles tras anunciar al parlamento los recortes presupuestarios más drásticos y desgarradores de la democracia española. Tras los recortes salariales, el incremento del IRPF, la amnistía fiscal a los ricos defraudadores y las continuas y notables subidas de servicios energéticos; el aforo popular agasajó a su presidente con vítores, aplausos, sonrisas y rostros de satisfacción tras su anuncio de la subida del IVA, el fin de la desgravación fiscal por vivienda, el anuncio de la reforma de las pensiones, la supresión de la paga de navidad y de otros derechos a los funcionarios, o la reducción de las prestaciones del paro... medidas todas ellas dañinas para la mayoría de los ciudadanos, lo que sin embargo no impidió que despertara semejante entusiasmo entre sus diputados defensores. Más tarde los protagonistas se defendieron afirmando que no aplaudían las reformas propuestas, si no la "valentía" de Rajoy al aprobarlas. En cualquier caso lo que aplaudían o bien era la sumisión a los deseos de los poderosos capitales ocultos tras los mercados que pides estrujar sueldos y derechos de los más desfavorecidos o bien la sarta de constantes mentiras e incumplimientos de promesas electorales secundadas por las huestes populares y convergentes.
Quizás el más indicativo suceso de lo abominable y detestable de una Casta política y dirigente española que, salvo honrosas excepciones, ha conducido de modo nefasto los destinos de esta amalgama de nacionalidades a lo largo del tiempo, sea el "Que se jodan" voceado por la diputada del PP por Castellón, Andrea Fabra, tras el anuncio de los recortes a las prestaciones por desempleo con el argumento de incentivar de ese modo la búsqueda de empleo, como si estar sin trabajo sea una actitud cómoda y voluntaria entre las que la padecen. Andrea, hija del que fuera presidente de la Diputación de Castellón entre 1995 y 2011, Carlos Fabra,es un claro ejemplo de la basura humana que dirige este país y legisla sus normas de modo casi hereditario. El padre del modelo político elegido está imputado en diversos delitos de cohecho, tráfico de influencias y fraude fiscal, con la curiosa peculiaridad de que le han tocado importantes cantidades a la lotería más de media docena de ocasiones, y que sus procesos están obstaculizados continuamente en más altas instancias judiciales. Uno de los mayores logros de Fabra padre fue la construcción del aeropuerto de Castellón con un coste de más de 150 millones de euros. Aunque la infraestructura, inaugurada a bombo y platillo por Francisco Camps y el propio Carlos Fabra el 25 de marzo de 2011, jamás se ha utilizado, hasta finales del año pasado se habían licitado diferentes servicios, como seguridad o diversos controles o equipamiento, por más de 5 millones de euros. Entre las licitaciones se encontraba una faraónica estatua de una veintena de toneladas y 25 metros de altura del propio Fabra con un coste cercano a los 300.000 euros, cifra notablemente más elevada que el precio de la vivienda de la gran mayoría de los españoles.De hecho la empresa Aerocas SL, (aeropuerto de Castellón SL) gestora de la infraestructura y propiedad de la Generalitat valenciana y de la diputación castellonense llevaba gastados 30 millones de euros en publicidad desde su creación en 2003 hasta enero de este año.
El vástago de este maestro del caciquismo y de los entramados con profundos aromas de rancia tradición para ingresar notables cantidades por obra del azahar es una digna representante de las nuevas generaciones políticas de este país, y a la altura de muchos de sus colegas de ambición pública.
La que exclamó "Que se jodan" nació en Castellón en 1973 y a los 16 años ingresó en el PP a través de Nuevas Generaciones para más tarde estudiar Derecho. En 2001 fue nombrada senadora por designación autonómica, para, en 2008, ingresar en el congreso, donde aún vegeta lujosamente, como la mayoría de sus compañeros de ostentoso pesebre, si bien ella previamente ya estuvo investigada por hacienda, lo que no fue obstáculo para acceder al cargo. Casada con Juan José Guemes, consejero de Sanidad de Madrid, la que exclamó "que se jodan", como todos aquellos diputados y políticos que no lo hicieron ni lo hacen, pero que lo ratifican con sus continuas acciones en poltronas prácticamente heredadas, donde tienen la vida solucionada y elevadas gratificaciones, prebendas y numerosos puestos para las doradas jubilaciones que les garantizan las grandes multinacionales por expoliar el país en su beneficio.
La que gritó "que se jodan", dice que se refería a los del PSOE, quienes a su vez también pensaron hace apena un par de años un "que se jodan" más leve, analizado en su momento en este enlace, cuando rebajaron el sueldo a los funcionarios e iniciaron reformas laborales que le costó una huelga general al gobierno de Rodríguez Zapatero.
En conclusión, anunciándolo o en silencio, los que joden son siempre los mismos, al igual que los jodidos. Convertir a los funcionarios en los principales pagadores de una situación creada por los excesos financieros y políticos, y potenciar su acoso y derribo contribuirá al desmantelamiento de un estado social que prestaba diferentes servicios. Con las nuevas tendencias para desprestigiar la sanidad y la educación pública, ya no necesitan funcionarios eficientes para estos servicios. Más bien al contrario, prefieren trabajadores públicos que desarrollen sus funciones en situaciones precarias y salarios de miseria para desprestigiar aún más sus posibilidades de competir con los centros educativos y sanitarios privados con los que pretenden sacarnos el poco dinero que nos quede y perpetuar la máxima de que sólo accederán a la salud y la educación aquellos que tengan poder adquisitivo para ello. Si quieres comprobar el progresivo desmantelamiento y degeneración de los diferentes servicios públicos en favor del negocio privado, sólo observa el progresivo deterioro de la televisión y radio públicas en las próximas semanas y meses. Llegarán a ser tan precarias y anodinas que habrá que cambiarse a los canales privados, esos que nos orientan y bombardean con publicidad y consignas.
Si nada es capaz de arrebatar el poder a esta deleznable casta política que exprime a los más débiles para financiar a especuladores es que todas las instituciones del sistema democrático están tan corruptas como muchos de nuestros abominables representantes políticos.
Ni funcionarios, ni parados, ni trabajadores son los culpables de esta bacanal de derroche y especulación. Lo son los bancos y los políticos que los amparan, a quienes seguimos confiando nuestro dinero y votos, de tal modo de que nuestros impuestos financian sus excesos en lugar de nuestras carencias.
En marzo del pasado año, apenas a un mes de la campaña electoral de las elecciones municipales y en una crisis tan plena como la actual, se exhibían en las respectivas inaguraciones para optar a sus poltronas.
Ciertamente abominables este atajo de mentirosos compulsivos que nos defraudan con cada una de sus acciones
lunes, 28 de mayo de 2012
La Mentira Global
Del mismo modo que nuestros políticos, economistas, financieros, y gurus de las tendencias de cualquier tipo, nos advierten, justifican, hipnotizan, distraen o manipulan con problemas y soluciones globales, para saquear globalmente el planeta en beneficio de unos poco; ninguno de ellos hace la más mínima referencia a la gran mentira global en la que se sustenta la religión capitalista de este siglo XXI, la más practicada en la sociedad consumista y que se impone por doquier ya que al dedicarse exclusivamente al mundo material no entra en controversia con las religiones espirituales, más bien al contrario, se alía con ellas, como históricamente han hecho todos los poderes, para repartirse los placeres y riquezas terrenales. El sistema ha vendido sus bondades a través de la imagen y se ha legitimado con instrumentos a los que ha desvirtuado completamente desde su esencia inicial.
Como casi todos lo afirman, aceptemos que el sistema es global y veamos su evolución en uno de los países afectados por el mismo para comprobar como se ha instaurado, instaura o instaurará en su imparable proceso de contagio globalizado, si el pueblo soberano no lo pone remedio.
España, como toda democracia que se precie por ello incluye y define en el preámbulo y artículo primero de su democrática constitución de 1978 su nítida declaración de intenciones: La soberanía reside en el pueblo, y “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”. Así, con todas las letras y tal y como lo lees. También se proclama que la forma política del país en la monarquía parlamentaria, un costoso sistema de apariencia democrática que esconde aberraciones tales como familiares o amiguetes aprovechados, cacerías injustificables y otras inconfesables tradiciones de rancio abolengo o novedades de costosa y exclusiva apropiación.
Los políticos que dicen representarnos depositan la soberanía del pueblo en un voto que se emite cada cuatro años, o el tiempo que corresponda, para elegir a unos candidatos que ejecutan el mandato recibido por sus votantes no como el cumplimiento de sus propuestas prometidas, si no como la fuerza que les trasfiere esa soberanía popular para hacer lo que les viene en gana y sin necesidad de explicaciones de ningún tipo. Esa es la potestad de la soberanía de un pueblo, que además, si no vas a votar, no puede quejarse, dicen, y de ese modo eliminan a todos aquellos que no comulgan con su sistema, con su mentira y fraudes globales, que, tengámoslo claro, pagamos todos se disfrace bajo la apariencia de una monarquía parlamentaria, de una república bananera, o del idolatrado ejemplo a seguir, ya que se financia con los impuestos de los ciudadanos, y de ellos se nutre el Estado social y democrático de Derecho.
Ahora bien, tal vez debiéramos repasar lo que significan esas rimbombantes palabras que llenan las bocas de los que defienden la bondad del sistema. Un estado social es aquel que trata de fortalecer servicios y garantizar derechos esenciales para los ciudadanos, entre ellos la sanidad, la educación, la vivienda y el trabajo dignos, además de la defensa al medio ambiente y la asistencia a nuestros adultos y discapacitados. De un modo u otro nuestra elogiada constitución recoge todo eso en su articulado y bajo excelsas palabras, para asegurar que nuestro Estado es social. Democrático simplemente remarca esa falsa historia de la soberanía del pueblo y el voto, ya que en esa falacia de una persona un voto radica toda la falsedad del sistema, puesto que en eso es en lo único que somos iguales. Y eso es básicamente así porque actualmente, si no a lo largo de toda la historia, hay un claro incumplimiento en la mayoría de los países del cumplimiento de los requisitos que permiten catalogar a un estado como de Derecho, aunque tal vez no de un modo tan flagrante y descarado como en España.
Un estado de Derecho se caracteriza por la consagración constitucional de los derechos fundamentales, todo eso tan bonito del derecho a la vida, la igualdad ante la ley y demás milongas adulteradas por el sistema, ya que la correcta ejecución de las prerrogativas que garantizan el funcionamiento de esos derechos es el equilibrio y el control mutuo de los poderes que componen el estado para evitar que se produzcan abusos por parte de alguno de ellos, es decir, la separación de poderes. Los grandes pensadores históricos como Rousseau o Montesquieu perfeccionaron durante la Ilustración algunas ideas aristotélicas sobre la Política. Las teorías postulan que cada uno de los tres poderes, legislativo, ejecutivo y judicial deben ser independientes para controlarse unos a otros, y todos ellos someterse a la ley de leyes, a la idolatrada Constitución. Veamos como funciona eso a efectos prácticos.
El poder legislativo son las cámaras compuestas por los políticos que debaten y aprueban las leyes (todas aquellas cámaras de las diferentes instituciones: congreso, senado, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, … todo el entramado de poltronas políticas creadas al efecto para que la nueva clase emergente, la casta política, se habitúe a la buena vida y el despilfarro. Quizás en la cumbre de esta pirámide de costosas e inútiles instituciones se encuentre el Parlamento Europeo). El poder ejecutivo será el encargado de “ejecutar” esas leyes y disposiciones legales legisladas por el poder legislativo. Para redondear la perfección del sistema el poder judicial, velará por el cumplimiento de la ley, todo ello bajo la estricta legalidad marcada por la constitución. La independencia de este tercer poder es cacareada con vehemencia e indignación por los propios miembros de sus cúpulas, e incluso por nuestros representantes políticos, si la sentencia dictada les es favorable. La bella teoría es así, pero la cruel práctica impone aceptar la realidad de la mentira global que sustenta este gigantesco fraude.
Veamos la actual situación en España. El poder legislativo, respaldado por una aplastante mayoría absoluta del PP que, como todos los anteriores partidos, ganó las elecciones con mentiras, pero que en esta ocasión han sido más y de más rápido descubrimiento, legisla aquello que le ordena el ejecutivo, bueno, lo que le queda grande y necesita el visto bueno parlamentario, porque el resto ya se encarga de imponerlo a golpe de real decreto. El poder ejecutivo, el gobierno, recoge las directrices emanadas de los poderes europeos, o de eso que llaman los mercados, y legisla y ejecuta en base a ello, y no a sus programas y promesas electorales, engañando con ello descaradamente a sus electores con resultados como abaratar el despido, reducir los salarios, incrementar las tarifas básicas,…y recortar el presupuesto en dos servicios esenciales como son Sanidad y Educación en más de 10.000 millones de euros. Lo más sorprendente es que unos pocos días después de tamaño atentado contra el pueblo español, el mismo ejecutivo ejecutor del resto de barbaridades, respaldado por el mismo legislativo, ambos arduos defensores de la constitución que ampara sus lucrativas y jugosas poltronas, deciden regalar una cifra cercana al doble de lo recortado en Sanidad y Educación a Bankia, ruinoso engendro creado a bombo y platillo por su amigo Rodrigo Rato, y saqueado por él y por el resto de garrapatas políticas, sindicales y empresariales presentes y pretéritas adheridas a tantos consejos de administración de cajas y otras entidades a las que acaban por absorber hasta la última gota de sangre, como todo aquello a lo que se aferran. Por cierto, su sustituto, José Ignacio Goirigolzarri, quien asegura que no está ahí para enjuiciar a sus predecesores ni depurar responsabilidades, es poco probable que haya abandonado su dorada jubilación de hace apenas tres años del BBVA por un montante de cincuenta y tantos millones de euros, con la intención de hacer el actual trabajo gratis, así que con seguridad se llevará a sus arcas una parte importante de la dádiva estatal.
Todas estas actuaciones se alejan mucho de las consagraciones constitucionales citadas anteriormente, porque la magna carta defiende, entre otras muchas cosas, sanidad, educación, trabajo y vivienda dignos para todos los españoles, no recortes en las mismas prestaciones y servicios, para acto seguido socializar las pérdidas de entidades financieras que hasta hace nada privatizaron enormes ganancias para los bolsillos de unos pocos aún a costa de pésimas gestiones.
Estos actos que parecen premiar, financiar y financiar la especulación y a los especuladores en nuestro país mientras se penalizan labores de investigación y desarrollo que acaban provocando la huída de nuestro mejor y más preparado capital, el humano, son de dudosa cabida en una Constitución, cuya única modificación en su más de 30 años de existencia, con excepción de la sucesión a la corona, se realizó el pasado 2011 para limitar el gasto presupuestario y ceder el control del mismo a la Unión Europea, no son excesivamente vigilados por el tercer poder en discordia, el poder judicial, que según la teoría debería sancionar las ilegalidades del resto de poderes, porque deben estar ocupados en otras cosas.
El máximo responsable de la justicia española, temas constitucionales a parte, el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, ejemplar malagueño, religioso, de derechas y del Opus Dei para más señas, y que fue consensuado por los dos partidos mayoritarios y más tarde fue elegido por unanimidad por sus compañeros para ambos ocupar ambos cargos en septiembre de 2008, anda muy ocupado viajando. Concretamente la máxima autoridad del órgano que apartó a Baltasar Garzón de la judicatura y de la investigación de los crímenes del franquismo, durante los últimos tres años ha viajado una veintena de fines de semana a Marbella, con ciertos lujos, por supuesto, acordes al cargo, y un montante de unos trece mil euros que ha sufragado el órgano público, aunque sin justificación oficial. Por supuesto Dívar no va a dimitir ni dará explicaciones al respecto.
En el mutuo control de los tres poderes, el legislativo dominado por el PP no pedirá explicaciones a Dívar por su actuación (a no ser que el lo pida por iniciativa propia), ni, dicho sea de paso, a Rato por la suya. Por su parte, las cúpulas de órganos judiciales, politizadas hasta la saciedad hacen la vista gorda ante las corruptelas de los políticos y así un caso como el de los trajes de Camps decidió que había pagado por unos trajes que quedó bien patente que él jamás había pagado, además de desvelar los lujosos gustos por los que se mueven los caprichos y regalos de las altas castas políticas; al menos de las valencianas. En resumen unos miran hacia otro lado ante las corruptelas de los otros haciendo inútil el control entre los diferentes poderes porque, en sus cúpulas, todos ellos están sometidos a las corruptelas del dinero, que es el dios al que sirven y el que sustenta la mentira global con toda clase de artimañas para continuar perpetuando los lujos, derroches y ostentaciones de unos pocos a costa de arrebatárselo a la mayoría. El neoliberalismo ha reinventado el estado, al que ha desposeído de toda potestad de regulación de las actividades comerciales concediendo libertad absoluta a los mercados, y ha sometido a los otros tres poderes al único poder dominante, el capital.
Aunque, viendo las celebraciones colectivas por los triunfos de los clubs deportivos, o las multitudinarias desesperaciones por sus derrotas, especialmente referidos a eventos futbolísticos, no sé si estas preocupaciones mías carecen de importancia.
Esperanza Fuencisla Aguirre y Gil de Biedma, condesa, marquesa y grande de España, conocida demócrata que inició su escalada política desde la extinta Coalición Popular como concejala del Ayuntamiento de Madrid, y que desde ahí trepó a diferentes cargos, hasta la actual presidencia de la Comunidad de Madrid, cargo que ocupa desde 2003, también andaba preocupada por realidades más trascendentes que las citadas y muy coincidentes con la del millar de simpatizantes de la falange que fueron autorizados a manifestarse coincidiendo con la final de la copa del rey 2012 cuando afirmaba que si durante un partido de fútbol se cometía algún delito contra alguno de los símbolos del país, entre ellos pitar al himno nacional, se debía suspender el encuentro y jugarse a puerta cerrada.
La demócrata actitud de la “lideresa” del PP, atributo con el que le gusta ser identificada, ha sido criticada por muchos de sus colegas políticos de diferentes ideologías, pero de todos los que lo han hecho, ella es la que tiene más poder, con el respaldo de la mayoría absoluta de los madrileños.
Todo ello forma parte de las declaraciones, tensiones, distracciones e imagen con las que la mentira global manipula y esclaviza nuestros destinos.
Mientras tanto van llenando sus bolsillos y los de sus jefes, amigos y aprovechados con nuestros impuestos, esos que cada vez también transforman en más injustos al incrementar los indirectos, como el IVA, en los que pagamos todos igual mientras que van eliminando los que penalizan a las rentas más altas, como el del patrimonio, el de sucesiones o la reciente amnistía fiscal para los grandes capitales evadidos del país, que podrán lavar su oscura procedencia al módico saldo del 10 por ciento.
Confiemos en que nuestros progresistas políticos no restauren la pena de muerte o el derecho de pernada para satisfacer sus bajos instintos y los de los mercados que les gobiernan para redondear este gigantesco fraude global.
martes, 8 de mayo de 2012
Polvos y lodos
Hace apenas diez meses paralizaba mis aportaciones a este blog con la referencia a la promesa de una entidad bancaria, engendro resultante de la unión de varias extintas cajas, se privatizaba, prometiendo hacer bankeros a todos aquellos que compraran sus acciones. La salida a bolsa de la firma financiera, muy presente en costosas campañas publicitarias y patrocinios, antes, durante y después de su estreno bursatil, se realizó el 20 de julio de 2011. Alguien que confiara su capital a formarse como bankero, hoy, tras el la larga gestación de más de nueve meses de aquel invento, tendría el cuarenta por ciento menos de sus ahorros. Buen negocio para los de siempre. Durante este tiempo Bankia ha pagado generosas compensaciones a los dirigentes de sus cajas de procedencia, así como a políticos, sindicalistas y representantes empresariales. RR, Rodrigo Rato, padre del aborto, tras un par de desastrosos años al frente de Caja Madrid y su actual secuela, se embolsó más de 2,3 millones de euros el año pasado, y ahora, al irse, podría llevarse una indemnización 1,2 millones de euros. No es probable que el premio sea por que su excelente labor frente a la entidad a la que deja al borde de una intervención que podría requerir sumas similares o mayores que lo que supondrán los recortes en educación y sanidad, dejando patente de ese modo que lo que apoquinamos muchos se lo llevan unos pocos.
En realidad lo sucedido en Bankia ha sido un claro y acelerado ejemplo de como funcionan los mecanismos del globalizado liberalismo que nos imponen y con el que expolian a las naciones exprimiendo a la mayoría en beneficio de unos pocos especuladores. Al frente del proyecto pones a alguien con fama, habilidad y saber hacer, ciertos o no, en el asunto a expoliar, pero debidamente publicitados en los medios de difusión de masas, esos que se limitan a proclamar las bondades del sistema, ya que de él viven, a través de su publicidad y propaganda. La grandeza de la fama del cabeza visible del proyecto debe ser inversamente proporcional a sus escrúpulos para llenar sus bolsillos, y los de sus adláteres, a costa de aquello que es de todos. Acto seguido compras el silencio de todos aquellos que pudieran delatar el desalmado negocio, a saber, empresarios que frabrican y comercian, desde armas y petroleo hasta drogas y muerte, banqueros que lo financian, políticos que lo legislan, sindicatos que lo controlan,...y así cada una de las castas que pudieran intervenir, con el fin de lograr que el fraude llegue a buen puerto, abogados, jueces, arquitectos, periodistas, economistas,... Rodrigo Rato, de buena familia, y entretenido en velar por sus dineros e intereses, fue llamado por Aznar para ser ministro de Economía y vicepresidente entre 1996 y 2004, un periodo de amplias privatizaciones y notables beneficios fiscales para banca, empresas e iglesia. Al perder las elecciones de 2004 y ser elegido delfín Mariano Rajoy, Rato, apenas tres meses después de ser electo de nuevo diputado abandonó el escaño para ocupar el cargo de director gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional, puesto de alto copete y remuneración que abandonó "por motivos personales" en junio de 2007. Sus sucesor en el cargo, que en ese compadreo de cargos con el que comercian los políticos, fue ocupado por el socialista francés Dominique Strauss Kann, a propuesta de su liberal presidente Nicolas Sarkozy, que no fue muy generoso con la opinión sobre la labor de RR al frente del FMI, pero bueno, después se lo pagaron con un definitivo escándalo sexual que le obligó a dimitir. Con este bagaje, y tras algunos flirteos con la banca de inversión, Rato regreso a su madre patria para presidir Cajamadrid desde enero de 2010, y su posterior transformación en Bankia donde premió con suculentas indemnizaciones a los antiguos dirigentes de las cajas de origen y con salarios muy por encima de los 200.000 euros a políticos del consejo de administración del PP, PSOE, IU, al representante empresarial de Madrid y al representante sindical de la UGT. Ahora, una vez atracados ilusos accionistas, exprimidos clientes y asalariados, y estafado todo el país con la anuencia de las autoridades de todo tipo, ya que todos chupan del bote, RR parte victorioso y repleto de tesoros a conquistar tierras manchegas, junto a otros miembros de la casta del PP, velando por la salud de sus habitantes a través de una empresa denominada Capio Sanidad, con la que lucrativamente pretenderán implantar las bondades de la sanidad privada, todo un oasis de ingresos para los insaciables especuladores. Para garantizar el correcto saqueo de las ruinas restantes RR ha propuesto, con la anuencia e intervención del Ministro Luis de Guindos, como digno sucesor a José Ignacio Goirigolzarri, alto cargo retirado hace un par de años del BBVA, con 52 millones de euros de jubilación.
Mientras tanto el glorioso gobierno presidido por Mariano Rajoy, MR, cumpliendo a rajatabla todas y cada una de las mentiras con las que arrancó el voto a la mayoría absoluta de los españoles que fueron a votar el 20N, sigue entregando los escasos derechos sociales de este país a la pira de la especulación. La triple S, Soraya Sainz de Santamaría, se encarga de defender con vehemencia los engaños de sus huestes, y es que, según su inexorable criterio, nos tenemos que sacrificar todos para que ellos se sigan enriqueciendo, ya que en realidad todos están conchabados. Uno de los eslóganes de Bankia, en sus descomunales campañas propagandísticas era, "Todo un futuro juntos".
El spot parece ciertamente revelador y visionario, porque muchas de sus imágenes hacen referencia a temas sanitarios y educativos, como diciéndonos que, inevitablemente, para acceder a aquellos servicios vamos a tener que pasar por el banco a pagarlos, o a pedirles un crédito para poder hacerlo; y para todo ello nos invitan a la confianza y al esfuerzo.
Yo la verdad, para esas compañías, prefiero estar solo, y es que estos son los lodos de los orgiásticos polvos de liberalismo exento de regulación y reglas, intercambiados entre todas las esferas de poder: politico, religioso, financiero, empresarial, judicial, o de cualquier tipo, en los que los ciudadanos de a pie siempre acaban sodomizados, y ahora encima, teniendo que pagar la receta de la vaselina, si es que la quieres.
jueves, 7 de julio de 2011
Nuevas denominaciones, viejas pretensiones.
Bankia, uno de los conglomerados de cajas de ahorro resultado de las exigencias políticas y monetarias de realizar fusiones y privatizaciones para sanear sus cuentas, ha tratado de potenciar la venta de sus acciones invitando a los posibles compradores a hacerse “bankeros”. La similitud fonética de esta nueva denominación con la tradicional de banquero, parece querer decir que si compras acciones participarás de los beneficios como ellos.
En realidad esa es la máxima de las nuevas políticas liberales para lograr el respaldo que le permite imponerse: créete que puedes ser como nosotros para entrar en un juego al que legitimas con tu participación.
Mientras Bankia, con Caja Madrid y Bancaja al frente, promete convertir en bankeros a sus accionistas, los presidentes de estas dos entidades, Rodrigo Rato y Juan José Olivas, (presidente y vicepresidente del nuevo engendro) se embolsarán, junto al consejero delegado, Francisco Verdú, hasta 10,15 millones de euros al año. Bueno, eso sólo si las cosas van muy bien, porque 6 millones los cobrarían por objetivos cumplidos. Si las cosas van muy mal, los tres banqueros únicamente cobrarán la irrisoria cantidad de 4,08 millones de euros. Lo malo del caso en que si eso sucediera, los nuevos “bankeros” podrían perder todo lo que hubieran invertido.
Por más que intenten inventar nuevas denominaciones, las pretensiones son muy viejas, tanto que son las mismas de siempre: enriquecerse unos pocos a costa de todos los demás.
Por cierto, los clientes de esas entidades, antes un tanto altruistas y obligadas a destinar una parte de sus beneficios a obras sociales, tendrán que pagar nuevas comisiones si tienen menos de 2.000 euros en sus cuentas y no tienen un salario domiciliado.
La desregulación, nueva denominación enmascarada de una liberación brutal que pide la no intervención de los estados en los negocios privados, pretende entregar las riendas del planeta a los escasos privilegiados que atesoran el capital y esclavizado al resto de la humanidad.
Las nuevas denominaciones alcanzan a muchos ámbitos, como Ingeniería en Finanzas, o Agencias de Calificación. Lo primero no dejó de ser un intento de sofisticar el origen de los perniciosos productos financieros que hundieron la banca internacional mientras unos pocos se enriquecían en un gigantesco timo piramidal, y las segundas fueron un invento de esos mismos bancos especuladores y generadores de los productos basura para que, pagándolas sustanciosas cantidades, vendieran las bondades de sus productos.
De hecho, esas mismas Agencias Calificadoras que ahora advierten de la situación de riesgo de algunos países europeos, mantuvieron excelentes expectativas para los bancos norteamericanos que les pagaron hasta el momento en el que quebraron.
Por el camino, muchos ciudadanos perdieron sus trabajos, sus viviendas, sus derechos a la salud y a la educación y hasta sus ilusiones, todo por las viejas pretensiones de que unos pocos se enriquezcan.
Con el beneplácito legislativo de nuestros políticos, todo se privatiza. Los Estados venden sus bancos, empresas e infraestructuras para obtener ingresos y dejan de regular los negocios privados, con la insidiosa justificación de favorecer la eficiencia de los mercados y, como consecuencia de ello, a los consumidores, que, por desgracia, somos todos.
Sin otras fuentes importantes de ingresos, ya que todo se ha privatizado, los Estados tienen que pedir dinero prestado al mismo capital privado que paga a las Agencias Calificadoras que, evidentemente van a tratar de lograr el tipo de interés más beneficioso para aquel quien les paga.
Los políticos, como demuestran los ingresos y cargos en multinacionales y organismos que ocupan tras abandonar el poder, no han dudado en malvender sus países para incluirse entre los privilegiados de las viejas pretensiones, junto a banqueros, financieros y especuladores. Para redondear eliminan el impuesto sobre el patrimonio y reducen impuestos directos y aumentan indirectos, lo que favorece a los más ricos, además de pretender eliminar los impuestos de sucesiones. Saben que dejarán grandes fortunas a sus herederos. La situación generalizada lo que hace es privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.
Y a pesar de todo, seguimos haciendo caso a lo que dicen todos ellos.
(La crisis financiera y los compadreos entre banca y política norteamericana se explican en el documental "Inside Job": http://vimeo.com/50002273# , pero hay una banca diferente: http://www.youtube.com/watch?v=4S4uEkpFvsQ )
En realidad esa es la máxima de las nuevas políticas liberales para lograr el respaldo que le permite imponerse: créete que puedes ser como nosotros para entrar en un juego al que legitimas con tu participación.
Mientras Bankia, con Caja Madrid y Bancaja al frente, promete convertir en bankeros a sus accionistas, los presidentes de estas dos entidades, Rodrigo Rato y Juan José Olivas, (presidente y vicepresidente del nuevo engendro) se embolsarán, junto al consejero delegado, Francisco Verdú, hasta 10,15 millones de euros al año. Bueno, eso sólo si las cosas van muy bien, porque 6 millones los cobrarían por objetivos cumplidos. Si las cosas van muy mal, los tres banqueros únicamente cobrarán la irrisoria cantidad de 4,08 millones de euros. Lo malo del caso en que si eso sucediera, los nuevos “bankeros” podrían perder todo lo que hubieran invertido.
Por más que intenten inventar nuevas denominaciones, las pretensiones son muy viejas, tanto que son las mismas de siempre: enriquecerse unos pocos a costa de todos los demás.
Por cierto, los clientes de esas entidades, antes un tanto altruistas y obligadas a destinar una parte de sus beneficios a obras sociales, tendrán que pagar nuevas comisiones si tienen menos de 2.000 euros en sus cuentas y no tienen un salario domiciliado.
La desregulación, nueva denominación enmascarada de una liberación brutal que pide la no intervención de los estados en los negocios privados, pretende entregar las riendas del planeta a los escasos privilegiados que atesoran el capital y esclavizado al resto de la humanidad.
Las nuevas denominaciones alcanzan a muchos ámbitos, como Ingeniería en Finanzas, o Agencias de Calificación. Lo primero no dejó de ser un intento de sofisticar el origen de los perniciosos productos financieros que hundieron la banca internacional mientras unos pocos se enriquecían en un gigantesco timo piramidal, y las segundas fueron un invento de esos mismos bancos especuladores y generadores de los productos basura para que, pagándolas sustanciosas cantidades, vendieran las bondades de sus productos.
De hecho, esas mismas Agencias Calificadoras que ahora advierten de la situación de riesgo de algunos países europeos, mantuvieron excelentes expectativas para los bancos norteamericanos que les pagaron hasta el momento en el que quebraron.
Por el camino, muchos ciudadanos perdieron sus trabajos, sus viviendas, sus derechos a la salud y a la educación y hasta sus ilusiones, todo por las viejas pretensiones de que unos pocos se enriquezcan.
Con el beneplácito legislativo de nuestros políticos, todo se privatiza. Los Estados venden sus bancos, empresas e infraestructuras para obtener ingresos y dejan de regular los negocios privados, con la insidiosa justificación de favorecer la eficiencia de los mercados y, como consecuencia de ello, a los consumidores, que, por desgracia, somos todos.
Sin otras fuentes importantes de ingresos, ya que todo se ha privatizado, los Estados tienen que pedir dinero prestado al mismo capital privado que paga a las Agencias Calificadoras que, evidentemente van a tratar de lograr el tipo de interés más beneficioso para aquel quien les paga.
Los políticos, como demuestran los ingresos y cargos en multinacionales y organismos que ocupan tras abandonar el poder, no han dudado en malvender sus países para incluirse entre los privilegiados de las viejas pretensiones, junto a banqueros, financieros y especuladores. Para redondear eliminan el impuesto sobre el patrimonio y reducen impuestos directos y aumentan indirectos, lo que favorece a los más ricos, además de pretender eliminar los impuestos de sucesiones. Saben que dejarán grandes fortunas a sus herederos. La situación generalizada lo que hace es privatizar las ganancias y socializar las pérdidas.
Y a pesar de todo, seguimos haciendo caso a lo que dicen todos ellos.
(La crisis financiera y los compadreos entre banca y política norteamericana se explican en el documental "Inside Job": http://vimeo.com/50002273# , pero hay una banca diferente: http://www.youtube.com/watch?v=4S4uEkpFvsQ )
martes, 21 de junio de 2011
Mutación de estados
Los participantes en las movilizaciones iniciadas el pasado 15 de mayo en diferentes lugares de España se han aglutinado bajo la denominación de indignados, porque este es el estado que les provoca la situación del país. Están indignados con la realidad social, económica y política de este país, y contra ella se rebelan y manifiestan.
El pasado domingo más de 60 ciudades españolas fueron el escenario de otras tantas manifestaciones que recogían el malestar de los indignados. Las marchas se desarrollaron pacíficamente y con un estricto control interno, con el fin de evitar actos de violencia como los que se produjeron cuando el movimiento reivindicativo trató de impedir que los parlamentarios catalanes accedieran al Parlament a la sesión donde se aprobaban unos restrictivos presupuestos en gastos sociales. Aquella violencia verbal y física transmutó a algunos de los indignados en indignantes, mientras que muchos de los indignantes políticos se transformaron en políticos indignados.
Ciertamente el uso de la violencia es indignante y, si la provocaron los propios indignados su actitud es deplorable y sus peticiones pierden legitimidad, que es precisamente lo que desean los indignados políticos. Por eso no es demasiado descabellada la conspiranoica idea de que los promotores de la violencia fueran infiltrados entre el grupo para desprestigiarlo. De hecho los políticos son auténticos especialistas en descalificar a sus contrincantes, utilizan todos los medios a su alcance para hacerlo y, últimamente parece que es lo único que son capaces de hacer: acusarse unos a otros mientras el país hace aguas.
Ahora toda la casta política se siente amenazada, así que hace corporativismo y lucha sin escrúpulos contra aquellos que piden una Democracia Real, ya. Ellos también necesitan sentirse indignados y comprendidos, y que mejor modo de hacerlo que deslegitimando a quien se enfrenta al sistema que les ampara acusándoles de ser violentos.
Los hechos sucedidos en Barcelona provocaron las indignadas declaraciones de muchos políticos. Una de las más significativos, por su vehemencia, fue la de Ana Botella.. La indignante Botella ejerció de indignada y acusó de indignante la violencia utilizada por los presuntos indignados. Ella, como muchos políticos, se olvido de cuanto indigna su persona cuando, por ejemplo, utiliza el coche oficial para ir a la peluquería, o cuando sus medidas para reducir la contaminación en Madrid consisten en cambiar las estaciones de medición a zonas de la ciudad menos contaminadas.
Tal vez no sea indignante que los indignados políticos se blinden con privilegios y recorten gastos sociales mientras hacen el caldo gordo a los bancos y a los grandes empresarios para que se enriquezcan aún más. La tendencia de recortar gastos en sanidad y educación y potenciar su progresiva privatización acabará provocando que sólo tengan acceso a esos servicios quienes puedan pagárselos.
Siempre ha sido un objetivo de los gobernantes despóticos mantener a sus súbditos en la ignorancia con el fin de anular las actitudes críticas para perpetuarse en el poder. Quizás todo eso no sea indignante, sino que de lo que se trata es de que los políticos que defienden esas actuaciones marcadas por los mercados y defendidas por la Unión Europea, son indignos de los cargos que ocupan, ya que su deber es velar por el interés general…y a pesar de todo, salen elegidos.
Esa es la magia de una degenerada democracia en la que mandan los partidos, y el capital que les secunda para utilizarles como lacayos de sus intereses.
Se puede comprender a los indignados, a través de las causas que provoca su indignación, incluso se pueden justificar actuaciones puntualmente indignantes (jamás la violencia), pero lo que es inaceptable es ser indigno en un cargo político porque nadie les obliga a ocuparlos.
Ojalá la unanimidad de hoy del Congreso para estudiar las propuestas del movimiento 15M, y profundizar en la transparencia y el control de las instituciones, sea un paso para dignificar el estado de una decrépita clase política.
El pasado domingo más de 60 ciudades españolas fueron el escenario de otras tantas manifestaciones que recogían el malestar de los indignados. Las marchas se desarrollaron pacíficamente y con un estricto control interno, con el fin de evitar actos de violencia como los que se produjeron cuando el movimiento reivindicativo trató de impedir que los parlamentarios catalanes accedieran al Parlament a la sesión donde se aprobaban unos restrictivos presupuestos en gastos sociales. Aquella violencia verbal y física transmutó a algunos de los indignados en indignantes, mientras que muchos de los indignantes políticos se transformaron en políticos indignados.
Ciertamente el uso de la violencia es indignante y, si la provocaron los propios indignados su actitud es deplorable y sus peticiones pierden legitimidad, que es precisamente lo que desean los indignados políticos. Por eso no es demasiado descabellada la conspiranoica idea de que los promotores de la violencia fueran infiltrados entre el grupo para desprestigiarlo. De hecho los políticos son auténticos especialistas en descalificar a sus contrincantes, utilizan todos los medios a su alcance para hacerlo y, últimamente parece que es lo único que son capaces de hacer: acusarse unos a otros mientras el país hace aguas.
Ahora toda la casta política se siente amenazada, así que hace corporativismo y lucha sin escrúpulos contra aquellos que piden una Democracia Real, ya. Ellos también necesitan sentirse indignados y comprendidos, y que mejor modo de hacerlo que deslegitimando a quien se enfrenta al sistema que les ampara acusándoles de ser violentos.
Los hechos sucedidos en Barcelona provocaron las indignadas declaraciones de muchos políticos. Una de las más significativos, por su vehemencia, fue la de Ana Botella.. La indignante Botella ejerció de indignada y acusó de indignante la violencia utilizada por los presuntos indignados. Ella, como muchos políticos, se olvido de cuanto indigna su persona cuando, por ejemplo, utiliza el coche oficial para ir a la peluquería, o cuando sus medidas para reducir la contaminación en Madrid consisten en cambiar las estaciones de medición a zonas de la ciudad menos contaminadas.
Tal vez no sea indignante que los indignados políticos se blinden con privilegios y recorten gastos sociales mientras hacen el caldo gordo a los bancos y a los grandes empresarios para que se enriquezcan aún más. La tendencia de recortar gastos en sanidad y educación y potenciar su progresiva privatización acabará provocando que sólo tengan acceso a esos servicios quienes puedan pagárselos.
Siempre ha sido un objetivo de los gobernantes despóticos mantener a sus súbditos en la ignorancia con el fin de anular las actitudes críticas para perpetuarse en el poder. Quizás todo eso no sea indignante, sino que de lo que se trata es de que los políticos que defienden esas actuaciones marcadas por los mercados y defendidas por la Unión Europea, son indignos de los cargos que ocupan, ya que su deber es velar por el interés general…y a pesar de todo, salen elegidos.
Esa es la magia de una degenerada democracia en la que mandan los partidos, y el capital que les secunda para utilizarles como lacayos de sus intereses.
Se puede comprender a los indignados, a través de las causas que provoca su indignación, incluso se pueden justificar actuaciones puntualmente indignantes (jamás la violencia), pero lo que es inaceptable es ser indigno en un cargo político porque nadie les obliga a ocuparlos.
Ojalá la unanimidad de hoy del Congreso para estudiar las propuestas del movimiento 15M, y profundizar en la transparencia y el control de las instituciones, sea un paso para dignificar el estado de una decrépita clase política.
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